lunes, 16 de abril de 2012

Los sabores diferentes de los días

Cada vez que nos despertamos acabamos pensando en lo que haremos en ese momento y a lo largo del día pero no siempre los sabores van a ser los mismos. 
Al igual que el cambio del tiempo, tu estado de ánimo y emociones varían, tu cuerpo se puede encontrar con mucha energía o completamente cansado, por lo que puede darte tanto por vivirlo intensamente, de forma incansable, solo querer reír, sonreír, abrazar, saltar, correr, caminar, disfrutar, ser amable, como por estar agotado, triste, apático, quejica, te enfadas con facilidad y deseas tumbarte en el sofá o bien echarte durante todo el día en la cama, queriendo solo dormir sumergiéndote en la profundidad de tus sueños o ver una película y otra y así sucesivamente.
Esto por tanto son los sabores de la vida como yo los llamo, y seguramente que no soy la única. 
Los días con gran energía y alegría son días de sabores dulces y salados, pero los días con total cansancio, tristeza son de sabores amargos.
A veces me apetece comer algo dulce y otras veces cuando veo eso, no me apetece nada y solo anhelo comer algo salado, es algo que puede parecer extraño, pero al igual que las estaciones, nuestras ganas de probar algo también es diferente.
Hoy es un día en el que estoy a medio camino entre ambos sabores, entre dulce, salado y amargo, no sé bien porque, pero quizás parte del motivo sea por el tiempo.
Pero a pesar de todo me voy a esforzar por inclinarme más por el sabor dulce y salado, aunque sea solo una aproximación a ambos, pienso reír, sonreír, disfrutar, hablar, jugar, ser amable, compartir, en definitiva vivir simplemente.

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