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domingo, 6 de diciembre de 2015

Mini-zoo y las historias sin palabras



Hace unos meses publiqué este mismo artículo en el proyecto guappis, pero como hablo de algunas de las técnicas creativas propuestas por el maestro Gianni Rodari (y aquí voy hablando a veces de algunas), me apetece mucho que esté aquí, y así pueden leerlo quienes no lo hayan visto. Espero que os guste la propuesta. ;)

Las historias se pueden contar con palabras, pero también con imágenes que las apoyen y por supuesto solamente con imágenes.
Y eso es lo que ocurre con los libros sin palabras, que se abren para que contemos historias con ilustraciones mediante nuestra imaginación.
Por eso, cuando me encontré con Mini-zoo, supe que podría ser una guappis.
Mini-zoo es un libro interactivo de imágenes, a través del cuál explorar las reacciones de 21 animales que nos vamos encontrando a medida que avanzamos. Veremos desde un conejo el cuál estiramos y encojemos a nuestro antojo, hasta una mariquita que monta a monopatín sobre una manzana y no os digo más porque es mejor que lo descubráis por vuestra parte.


Cierto es que no es exactamente un cuento sin palabras, creo que no pretende que recreemos una historia que pretenda contar, no parece que tenga una historia concreta (ya que se encadenan situaciones que parecen disparatadas), pero si que sirve para que el niño en base a lo que ve, invente una historia o varias historias con cada animal que incluso puede hacerse de manera participativa.
Es indudable que esta app contribuye a que los peques:
  • Estimulen la imaginación
  • Desarrollen su creatividad
  • Desarrollen el lenguaje oral
  • Potencien la atención
Se me ocurre con esta guappis la creación de microcuentos con cada animal:
  • Cada alumno identifica el animal (y objetos si hay) que le corresponda.
  • Luego prueba ese animal, lo explora e interacciona con él para descubrir sus reacciones hasta ver cómo pasa al siguiente, el cuál corresponderá a uno de sus compañeros.
  • Se les pide que escriban lo que han visto e imaginen porque creen que el animal puede hacer eso, y que más podría hacer planteándose interrogantes. La historia debe ser de una extensión pequeña, no superior a media página.
  • Posteriormente lo cuentan a sus compañeros.
Como complemento, se podrían usar las siguientes estrategias para estimular la imaginación y motivación:
  • Hipótesis fantásticas: es una de las técnicas que propone Rodari en su Gramática de la fantasía. Consiste en elegir al azar un sujeto y predicado, luego formular la pregunta ¿Qué pasaría si..? según las palabras elegidas y por último decidir el argumento de la historia. En nuestro caso el sujeto elegido sería alguno de los animales como por ejemplo la jirafa, y el predicado al azar, como jugar al tenis. La hipótesis quedaría así: ¿Qué pasaría si una jirafa jugara al tenis?

  • El hombrecillo de vidrio: es otra de las técnicas que propone Rodari.
  • Consiste en atribuir características o un material a un personaje elegido, el cuál debe actuar conforme a ello. En este caso partiríamos de los animales de la app. El alumnado cogería uno de los animales como por ejemplo un elefante y le daríamos la opción de que eligieran de qué material podría ser o qué características podría tener. Para ello antes sería conveniente, darles un ejemplo: "un elefante de goma moldeable":
    - Flexible: el elefante puede estirarse todo lo que quiera, rebotar sin hacerse daño y cambiar de forma.
    - Puede borrar: el elefante al escuchar a la gente hace desaparecer su tristeza.
    Otro ejemplo sería un "erizo de mantequilla":
    - Resbaladiza: el erizo tiene zapatos y ropa de alfombra.
    - Puede deshacerse: siempre vive en un iglú.
    - No flota: para bañarse usa chubasquero y flotador.
Estas son unas pequeñas sugerencias, se os pueden ocurrir otras ideas como escribir un cuento encadenado entre todo el grupo, mediante el cuál asociar cada escena. Sin duda es una aplicación divertida, adorable, con una música de fondo ideal que invita a expresar lo que vemos.

Mini-zoo para android. Precio: 2,99 €
Petting zoo para ipad. Precio 2,99 $



domingo, 26 de abril de 2015

El arte de crear adivinanzas

Para Antonio Salgado:

"La adivinanza es la caja de sorpresas que enseña al niño a desentrañar problemas mayores."

Para mí, una adivinanza supone un reto al pensamiento, al convertirse en un juego de palabras que ocultan una respuesta a acertar, sumergiéndote en un viaje para encontrarla.
Son un gran recurso literario, con un valor educativo indudable, tanto para pequeños como para mayores, ya que invitan a la reflexión, potencian la atención, estimulan la imaginación, ejercitan la memoria, favorecen la asociación de ideas y el desarrollo del pensamiento, entre otros aspectos.
Por tanto se les puede sacar mucho partido a su uso, según lo que queramos trabajar con las mismas y la edad de los destinatarios.
Las posibilidades pueden ser muy variadas desde el repaso y aprendizaje de vocabulario hasta la creación de las mismas, que es donde yo quiero llegar, por eso el título tan sugerente de esta entrada.

Inventar adivinanzas va un paso más allá, para el niño a cierta edad supone un proceso que requiere tiempo (también para las personas mayores), pero siempre será de enriquecimiento y si se realiza de manera colectiva los beneficios aun serán mayores.
Como decía Gianni Rodari en su "Gramática de la fantasía":

 "¿La construcción de una adivinanza es un ejercicio de lógica o de imaginación? Probablemente ambas cosas al mismo tiempo."

Ciertamente, crearlas conlleva unas reglas, y Gianni Rodari describe los pasos (operaciones) para construirlas en el libro anteriormente mencionado:

1º) Extrañamiento
Se define un objeto como si fuera la primera vez que lo vemos, separándolo de su significado y contexto habitual.
2ª) Asociación y comparación.
Se toma una de las características que describan al objeto, pero no en su totalidad.
3º) Metáfora final.
Se prepara una definición metafórica del objeto.
4º) No es imprescindible, pero trataría de darle atractivo a la definición en forma de rima.

Una vez vistas las operaciones que Gianni propone, a continuación voy a poner un ejemplo de una adivinanza sencilla y cortita que he intentado crear:
El objeto en cuestión a adivinar sería un reloj de arena.
1º) Extrañamiento. Es un recipiente, generalmente de cristal que tiene la característica si se le da la vuelta, de dejar vacío uno de sus lados y de llenar el otro con su contenido.
2º) Asociación y comparación. La manera de caer el contenido, en este caso la arena, lo hace resbalándose entre ambos lados de manera constante.
3º) Metáfora. Es algo que resbala y acaba cayendo dentro de cucuruchos al revés.
4º) Tratando de darle rima, así quedaría la adivinanza:

"Dentro de cucuruchos girados siempre resbalo y me caigo." 
(reloj de arena)

Si queréis ver los ejemplos de las adivinanzas de Gianni lo podéis hacer en este enlace a una parte del libro visible en google books: Construcción de adivinanzas.
Seguramente existen más formas de crearlas, pero esta es la que mejor conozco y me resulta mejor.


Antes de terminar me gustaría compartir una pequeña experiencia que he tenido la oportunidad de aplicar en un contexto no formal, con personas mayores en talleres literarios y de estimulación cognitiva.
Una de las actividades que propuse fue la siguiente: un pasapalabra de adivinanzas.
Descripción de la actividad: consistía en presentar al grupo una serie de adivinanzas que empezaran por algunas de las letras del alfabeto, las cuales debían adivinar, diciéndolas en voz alta. Se propuso que mientras se decían (siempre adaptándose a su ritmo) escribieran las que quisieran y posteriormente a las propuestas por mí, que compartieran entre todos adivinanzas que ya conocían.
Como podéis ver  me sirvió como un ejercicio con el cual trabajar la expresión oral, la escritura, la ortografía y capacidad de autocorreción, la capacidad de atención, la flexibilidad del pensamiento y la memoria semántica.
Al igual que a los niños, las adivinanzas suelen gustarles mucho, quizás porque les traen recuerdos de su infancia, que son capaces de evocarlos, aunque es algo que no lo sé a ciencia exacta.

Yo no soy casi capaz de recordar ninguna adivinanza que aprendí de pequeña, pero ellos/as sí, y alguien me dijo una vez: "Ahora no podrás recordarlas, pero cuando seas mayor si que lo harás."

Quizás la próxima vez que tenga oportunidad de dar estos talleres, les propongo introducirse en el arte de crear adivinanzas, sería un reto más, al igual que cuando otras veces gracias al maestro Rodari, han creado conjuntamente algún microrrelato colectivo.


Referencias bibliográficas

Rodari, G. (1973). Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias. Giulio Einaudi editore.